Entre el sueño y el trasueño - Dr. Juan 24/7
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Entre el sueño y el trasueño

Entre el sueño y el trasueño

Me imagino que han escuchado la frase popular que dice “soñar no cuesta nada”. Estoy seguro, que al igual que yo, muchas otras personas están en desacuerdo con esta premisa. Desde que tenía aproximadamente 12 años quería ser Cardiólogo; ese era mi sueño. Me ha costado unos 60,000 dólares, miles de horas de sueño (en el sentido literal de la palabra) y 15 años de mi vida. Casi resiento la dichosa frase “soñar no cuesta nada”. Siempre y cuando logremos lo que queremos nos parece apropiado el sacrificio. ¿Qué sucede cuando el sueño no se cumple? Frustración, depresión, ansiedad, inseguridad, sentimiento de culpa…como quiera que le demos vuelta al asunto, se cumpla el sueño o no, soñar cuesta. ¿Qué hacer cuando el sueño no se cumple? Conseguir el trasueño.

El trasueño es una luz nueva, un incentivo que nace de la pérdida de un sueño. Un trabajo, un nieto, el comienzo de un libro, un viejo amor…el ser humano necesita una meta constante; una puerta que se abra donde otra se cierra. El trasueño es ese periodo de transición que vivimos todos cuando no logramos alcanzar nuestras metas. Es durante ese proceso que debemos levantarnos, luchar en contra de la resignación y mirar hacia adelante con una mente abierta, listos para una nueva oportunidad.

Entre el sueño y el trasueño se ganan y se pierden muchas cosas. Perdemos tiempo pero nos nutrimos de experiencia. Se vacía nuestro tanque de voluntad pero ganamos la satisfacción de restablecer nuestra confianza. Se pierde un amigo pero ganamos dos.

No pretendo insinuar que deje de soñar, sino crear conciencia sobre el mensaje erróneo que esta frase pretende difundir. Soñar cuesta, y no sólo económicamente, sino a un nivel físico y espiritual. Todo ser pensante se alimenta de un sueño y dirige su vida hacia ese fin. Viva sabiendo que algunos sueños se cumplen y otros no. Aún así, en mi opinión, siempre ganamos.

Entre el sueño y el trasueño vive una idea que se convertirá en un plan. Ese plan se transformará en esfuerzo, el esfuerzo en esperanza y al final se materializará un sueño; uno distinto al anterior. Ese sueño, más que una ilusión, es una razón para vivir.

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